ROMA

by Gonzalo Fernández Pizarro

Mi travesía en Italia había comenzado con un día en Venecia. A las 00:08 am salió de esa ciudad el tren de la empresa TrenItalia que me depositaría en Roma. Siendo las 06:35 am llegué a la terminal romana de Termini. Aproveché a tomar un desayuno ya que el check in en mi hospedaje era a las 12 pm.

Treinta minutos antes del horario acordado me encontraba en la Vía Pietro Costa 13. Generalmente, la hora del check in se debe a que necesitan tiempo para dejar tu habitación en condiciones luego de que otro huésped se haya retirado. El alojamiento se encontraba en un barrio muy lindo de la capital italiana, su nombre en AirBnb es “2 Arpa Modern Room”. Aunque pensaba esperar esos minutos en la puerta del edificio en el que pernoctaría las próximas tres noches, tuve que retirarme por pedido del personal de seguridad, por quejas de los inquilinos que me habían visto sentado en la vereda.

Para empezar mi primer día pude conseguir un free tour de “Roma Clásica” que comenzó a las 10:30 am. No recuerdo el nombre de la empresa, pero si te diriges a la plaza principal hay muchas ofreciendo sus tours y puedes sumarte al que desees, habitualmente todas empiezan a esa hora.

El paseo gratuito fue un rápido vistazo por el centro de la ciudad donde obviamente te cruzarás con el Coliseo y el Foro Romano. Otra característica de esta ciudad, como ocurre en Atenas, por la calle que elijas transitar seguramente te cruces con ruinas que harán detener tu paso. Lo mismo ocurrió en mi segundo día en el que elegí hacer otro free tour por la “Roma Eterna”. Creo que son esenciales los tours por toda la historia que envuelve a esta capital, por más que seas un entendido en su historia, siempre habrá datos que te sorprenderán.

Otra de las visitas obligadas era el Vaticano. Decidí ir muy temprano para evitar las filas interminables que todos describen. Lo primero que hice fue entrar a la Basílica de San Pedro.

DATO IMPORTANTE: PARA INGRESAR LAS MUJERES DEBEN TENER SUS PIERNAS CUBIERTAS. NO SE PERMITEN SHORTS O POLLERAS CORTAS.

Justo el día que visité este sector, no se podía acceder a la Capilla Sixtina, por lo que decidí no abonar la entrada solo para ingresar al Museo del Vaticano.


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